Hasta hace poco se aseguraba que el inglés abría puertas en el mercado laboral, hoy deberíamos decir más bien que las cierra, pues ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en un requisito indispensable a la hora de optar a numerosos puestos de trabajo. Quienes no poseen un buen nivel de inglés quedan descartados en muchos procesos de selección. Pero, ¿cómo miden las empresas los conocimientos de inglés de un profesional? Algunas aún se fían de lo que afirman los candidatos en sus CV, pero la mayoría recurren a algún tipo de test.
Entre las pruebas que están ganando peso en nuestro país se encuentra el TOEIC (Test of English for International Communication™), un test de evaluación que mide la capacidad de comunicarse en inglés, con un nivel intermedio o avanzado, en un entorno profesional internacional. El resultado refleja el nivel de los candidatos en comprensión oral, comprensión escrita y gramática. Más de cuatro millones y medio de personas se examinan de esta prueba cada año. Y en España la utilizan más de 200 empresas, entre las que se encuentran Iberia, Telefónica, Repsol YPF, Renault, Accenture, GlaxoSmithKline, Alcatel y organismos públicos como la Agencia Tributaria.
TOEIC en selección y promoción de personal
El TOEIC consiste en preguntas de tipo test divididas en comprensión oral y escrita basadas en situaciones laborales de la vida real en un contexto internacional (reuniones, viajes, conversaciones telefónicas, etc.). En su versión a lápiz y papel consta de 200 preguntas, divididas en 2 períodos de tiempo separados.
Quienes se examinan han de responder a las preguntas marcando una opción a elegir entre cuatro posibles (A, B, C, D) y lo hacen en un formulario de respuesta evaluable mecánicamente. El test tiene una duración aproximada de dos horas y media. El tiempo restante sirve para completar los datos personales y un breve cuestionario sobre la historia académica y profesional.
A quienes hacen el test se les entrega un informe de resultados que muestra su puntuación. Se obtienen notas separadas, correspondientes a la comprensión oral y la escrita, en una escala de 5 a 495 puntos. La puntuación final se sitúa entre 10 y 990 puntos. Los examinados reciben un certificado TOEIC que detalla su puntuación y la fecha en la que realizaron el test.
Incluir una buena puntuación del test TOEIC en el CV, tanto si se es estudiante como profesional, es un valor que expresa competitividad idiomática internacional. Para más información consulta la web www.toeic.eu.
TOEFL, una prueba habitual en el entorno académico
TOEFL®, TOEFL® ITP y TOEFL® iBT son diferentes versiones de un test que certifica la capacidad del alumno de comunicarse en inglés en un contexto académico. El TOEFL® (Test of English as a Foreign Language) mide el nivel de competencia en inglés. Más de 4.500 centros de formación de todo el mundo exigen este certificado, concretamente: oficinas de admisión de alumnos, decanos y otros organismos de decisión, entidades que conceden becas; agencias de certificación y licencias; agencias gubernamentales; escuelas superiores o universidades de habla inglesa. Además es uno de los requisitos para cursar un MBA. En España lo exigen instituciones de educación superior como la Universidad de Nebrija, Saint Louis University, la Universidad de Salamanca y la Universidad Pontificia Comillas.
El TOEFL® consta de un test escrito de 30 minutos de duración (Test of Written English) más tres pruebas: una de comprensión oral, que mide la capacidad de entender inglés; una de estructura y lenguaje, que mide el conocimiento de las estructuras del inglés escrito estándar, y una de comprensión escrita, que mide la capacidad de leer y entender textos de carácter no técnico en inglés. La puntuación obtenida en cada sección se traduce a un número de promedio y con la suma se obtiene el resultado final, que se sitúa entre 310 y 677 puntos.
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lunes, 29 de noviembre de 2010
Cuál es el mejor momento para buscar empleo
Los conocimientos técnicos son necesarios para lograr un puesto de trabajo, pero también lo es la experiencia práctica. De ahí que sea conveniente combinar ambas opciones para introducirte poco a poco en el mundo laboral.
Los buscadores de su primer empleo suelen toparse con la falta de experiencia como principal obstáculo para adentrarse en el mundo laboral. Lógico: hasta entonces se han dedicado a sus estudios y pocas veces han podido tomar contacto con el mundillo profesional. Esta exclusividad, sin embargo, pierde adeptos en pro de la posibilidad de compaginar la formación con una primera experiencia laboral. De esta manera se configura el candidato ideal para las compañías, aquél que, cuando termina de estudiar, ha demostrado que sabe lo que es un empleo por experiencia propia, no sólo por lo que dicen los libros.
«Trabajar no sólo es tener una serie de conocimientos técnicos sino que implica un aprendizaje en asumir determinadas habilidades, como el trabajo en equipo, compaginar un empleo con unos estudios», explica Ainara Ormazabal, manager de asistentes y secretarias de la consultora de selección Page Personnel. «Además de una capacidad y tenacidad durante un tiempo, porque no es tan fácil, implica que ese candidato es inquieto, que cuando ha tenido tiempo ha querido hacer más cosas».
Que el trabajo esté o no relacionado con lo que se estudia no es tan importante. Está claro que si ya se empieza a coger experiencia en el campo en el que uno va a especializarse, más peso tendrá luego el currículo. Pero no es algo indispensable. «El hecho en sí de trabajar es importante. Si luego está relacionado con tus estudios, aportas en tu campo un año de experiencia. Por tanto, tu punto de partida salta ya la primera fase de aprendizaje».
A tiempo parcial
A la hora de elegir qué trabajo es el más idóneo para compaginarlo con los estudios, hay que empezar por buscar alguno que no quite todo el tiempo que se necesita para terminar éstos. Así, lo ideal es un empleo a tiempo parcial, por ejemplo, los fines de semana. También hay que buscar un puesto en el que se pueda aprender.
Como sostiene Ainara Ormazabal, «si tienes la oportunidad de trabajar en una empresa que fomenta el aprendizaje y que además puede captar tu potencial, mejor». En este punto son muy interesantes las posiciones de becario. Éstas se centran mucho en la formación, en otorgar experiencia a la persona. «Creo que, en un primer momento, debe primar que sea una empresa con un buen plan de aprendizaje, antes de la retribución salarial u otro tipo de condiciones», comenta.
Otro punto importante, según la opinión de la responsable de Page Personnel, es que el puesto permita mantener un primer contacto con el cliente, que se empiece a desarrollar la faceta comercial. «Hoy en día nadie queda exento, ni siquiera un puesto técnico, de tener una relación con el cliente».
Tomarlo en serio
Cualquier tarea que tengas que desempeñar en tu puesto, por nimia que te parezca, te resultará útil para tu futuro profesional. De ahí que esta primera experiencia laboral deba tomarse con la más absoluta seriedad. «Todo lo que se hace en una compañía es importante. Por ejemplo, contestar el teléfono, ya que es la primera voz que se va a escuchar, es la imagen que vas a dar», explica Ainara.
En general nos cuesta ponernos en marcha
Retrasar el final de los estudios es una opción que, a bote pronto, nos puede parecer perjudicial para nuestro desarrollo profesional. Pero es una elección que no tiene porqué ser siempre negativa. Según Ainara Ormazabal, manager de Page Personnel, «es algo muy personal de cada estudiante».
De hecho, hay ocasiones en las que no se puede elegir y el trabajo se convierte en una obligación, más que en una elección. «Yo, como consejo para quien pueda elegir, creo que ha de tomarse muy en serio terminar también sus estudios. Lo que se empieza, debe terminarse. Si te queda solamente un año para finalizar y abandonas, es una pena».
El hecho de tener una formación es importante para el currículo, porque servirá como carta de presentación. Pero si se retrasa un año, tampoco va a ser muy grave, siempre que se demuestre que se trata de una persona tenaz y flexible, que durante ese periodo de retraso estuvo trabajando en una empresa y aprendiendo una serie de conceptos.
Además, las empresas son las primeras que deberían hacer todo lo posible para facilitar esta labor, conseguir que estos empleados puedan finalizar sus estudios, ya que a medio plazo esta solución puede ser determinante para el buen desarrollo de la empresa.
Llega el momento de moverse
¿Cuándo debería un estudiante iniciar la búsqueda de un empleo? Si seguimos la práctica de otros países, a años luz de lo que sucede en España, los 18 años son la edad marcada para iniciar ambas tareas. Cartero, entrenador de un equipo de niños o profesor de alumnos más pequeños son algunas de las actividades que se realizan, de forma habitual, en otros países.
«Si ya lo quieres enfocar a un trabajo más estratégico a medio plazo, porque tienes una formación muy específica, necesitarás haber superado los tres primeros años formativos para empezar a dirigirte», como afirma Ainara Ormazabal.
En España los jóvenes están demasiado acomodados y retrasan hasta los 23 o 24 años esta primera búsqueda. «Creo que hay oferta, trabajo y oportunidades de hacer muchas cosas cuando uno cumple los 18 años y tiene ganas, energía y muchas cosas que aportar». Así que conviene ponerse en marcha cuanto antes, para que no se nos eche el tiempo encima.
Formación ‘versus’ experiencia
¿Qué valoran más las empresas, la formación o la experiencia? Hay determinados estudios en los que es indispensable contar con una formación previa: Medicina o Derecho, por ejemplo.
Pero también hay muchas posiciones, en muchas empresas, en las que el hecho de ser un candidato tipo, ‘júnior’, de 24/25 años, lo que puede aportar es «flexibilidad, energía, predisposición al trabajo, aprendizaje, capacidad y esfuerzo», comenta Ainara Ormazabal. Ambas cosas serán valoradas por igual. «Para mí la formación nunca sobra, pero evidentemente hay muchos puestos en los que puedes aprender trabajando». Si puedes compaginar ambas cosas, estás de suerte.
Si se busca una cultura empresarial joven, de crecimiento y aprendizaje, una empresa en la que la persona encaje perfectamente, hay que mostrar una flexibilidad absoluta. «Y a empaparse. A estar atento. Ya que una compañía es la unión de todas esas cosas que se están trabajando».
Los buscadores de su primer empleo suelen toparse con la falta de experiencia como principal obstáculo para adentrarse en el mundo laboral. Lógico: hasta entonces se han dedicado a sus estudios y pocas veces han podido tomar contacto con el mundillo profesional. Esta exclusividad, sin embargo, pierde adeptos en pro de la posibilidad de compaginar la formación con una primera experiencia laboral. De esta manera se configura el candidato ideal para las compañías, aquél que, cuando termina de estudiar, ha demostrado que sabe lo que es un empleo por experiencia propia, no sólo por lo que dicen los libros.
«Trabajar no sólo es tener una serie de conocimientos técnicos sino que implica un aprendizaje en asumir determinadas habilidades, como el trabajo en equipo, compaginar un empleo con unos estudios», explica Ainara Ormazabal, manager de asistentes y secretarias de la consultora de selección Page Personnel. «Además de una capacidad y tenacidad durante un tiempo, porque no es tan fácil, implica que ese candidato es inquieto, que cuando ha tenido tiempo ha querido hacer más cosas».
Que el trabajo esté o no relacionado con lo que se estudia no es tan importante. Está claro que si ya se empieza a coger experiencia en el campo en el que uno va a especializarse, más peso tendrá luego el currículo. Pero no es algo indispensable. «El hecho en sí de trabajar es importante. Si luego está relacionado con tus estudios, aportas en tu campo un año de experiencia. Por tanto, tu punto de partida salta ya la primera fase de aprendizaje».
A tiempo parcial
A la hora de elegir qué trabajo es el más idóneo para compaginarlo con los estudios, hay que empezar por buscar alguno que no quite todo el tiempo que se necesita para terminar éstos. Así, lo ideal es un empleo a tiempo parcial, por ejemplo, los fines de semana. También hay que buscar un puesto en el que se pueda aprender.
Como sostiene Ainara Ormazabal, «si tienes la oportunidad de trabajar en una empresa que fomenta el aprendizaje y que además puede captar tu potencial, mejor». En este punto son muy interesantes las posiciones de becario. Éstas se centran mucho en la formación, en otorgar experiencia a la persona. «Creo que, en un primer momento, debe primar que sea una empresa con un buen plan de aprendizaje, antes de la retribución salarial u otro tipo de condiciones», comenta.
Otro punto importante, según la opinión de la responsable de Page Personnel, es que el puesto permita mantener un primer contacto con el cliente, que se empiece a desarrollar la faceta comercial. «Hoy en día nadie queda exento, ni siquiera un puesto técnico, de tener una relación con el cliente».
Tomarlo en serio
Cualquier tarea que tengas que desempeñar en tu puesto, por nimia que te parezca, te resultará útil para tu futuro profesional. De ahí que esta primera experiencia laboral deba tomarse con la más absoluta seriedad. «Todo lo que se hace en una compañía es importante. Por ejemplo, contestar el teléfono, ya que es la primera voz que se va a escuchar, es la imagen que vas a dar», explica Ainara.
En general nos cuesta ponernos en marcha
Retrasar el final de los estudios es una opción que, a bote pronto, nos puede parecer perjudicial para nuestro desarrollo profesional. Pero es una elección que no tiene porqué ser siempre negativa. Según Ainara Ormazabal, manager de Page Personnel, «es algo muy personal de cada estudiante».
De hecho, hay ocasiones en las que no se puede elegir y el trabajo se convierte en una obligación, más que en una elección. «Yo, como consejo para quien pueda elegir, creo que ha de tomarse muy en serio terminar también sus estudios. Lo que se empieza, debe terminarse. Si te queda solamente un año para finalizar y abandonas, es una pena».
El hecho de tener una formación es importante para el currículo, porque servirá como carta de presentación. Pero si se retrasa un año, tampoco va a ser muy grave, siempre que se demuestre que se trata de una persona tenaz y flexible, que durante ese periodo de retraso estuvo trabajando en una empresa y aprendiendo una serie de conceptos.
Además, las empresas son las primeras que deberían hacer todo lo posible para facilitar esta labor, conseguir que estos empleados puedan finalizar sus estudios, ya que a medio plazo esta solución puede ser determinante para el buen desarrollo de la empresa.
Llega el momento de moverse
¿Cuándo debería un estudiante iniciar la búsqueda de un empleo? Si seguimos la práctica de otros países, a años luz de lo que sucede en España, los 18 años son la edad marcada para iniciar ambas tareas. Cartero, entrenador de un equipo de niños o profesor de alumnos más pequeños son algunas de las actividades que se realizan, de forma habitual, en otros países.
«Si ya lo quieres enfocar a un trabajo más estratégico a medio plazo, porque tienes una formación muy específica, necesitarás haber superado los tres primeros años formativos para empezar a dirigirte», como afirma Ainara Ormazabal.
En España los jóvenes están demasiado acomodados y retrasan hasta los 23 o 24 años esta primera búsqueda. «Creo que hay oferta, trabajo y oportunidades de hacer muchas cosas cuando uno cumple los 18 años y tiene ganas, energía y muchas cosas que aportar». Así que conviene ponerse en marcha cuanto antes, para que no se nos eche el tiempo encima.
Formación ‘versus’ experiencia
¿Qué valoran más las empresas, la formación o la experiencia? Hay determinados estudios en los que es indispensable contar con una formación previa: Medicina o Derecho, por ejemplo.
Pero también hay muchas posiciones, en muchas empresas, en las que el hecho de ser un candidato tipo, ‘júnior’, de 24/25 años, lo que puede aportar es «flexibilidad, energía, predisposición al trabajo, aprendizaje, capacidad y esfuerzo», comenta Ainara Ormazabal. Ambas cosas serán valoradas por igual. «Para mí la formación nunca sobra, pero evidentemente hay muchos puestos en los que puedes aprender trabajando». Si puedes compaginar ambas cosas, estás de suerte.
Si se busca una cultura empresarial joven, de crecimiento y aprendizaje, una empresa en la que la persona encaje perfectamente, hay que mostrar una flexibilidad absoluta. «Y a empaparse. A estar atento. Ya que una compañía es la unión de todas esas cosas que se están trabajando».
Cómo encontrar empleo de calidad
La creación de más empleo y de carácter más estable es el objetivo principal en la acción concertada entre el Gobierno andaluz y los agentes sociales y económicos, constituyendo asimismo una de las mayores preocupaciones del ciudadano andaluz, que no debe conformarse con acceder al mercado de trabajo, sino que debe aspirar a conseguir, sobre todo, un empleo de carácter indefinido y que respete su integridad física y su seguridad y salud en el trabajo, sin olvidarnos de otros derechos vinculados estrechamente al acceso al empleo, como son la igualdad real y efectiva, la conciliación de la vida laboral y familiar y la formación a lo largo de toda la vida activa.
Con la finalidad de hacer realidad esta preocupación del ciudadano andaluz, en aras de la cultura de la calidad en el empleo en cuanto uno de los ejes estratégicos del VI Acuerdo de Concertación Social en Andalucía, se han puesto en marcha diversas medidas en relación con la reducción de la temporalidad y el incremento del empleo estable, así como con la reducción de la siniestralidad y el incremento de las condiciones de calidad en el trabajo
En este apartado informamos a las personas interesadas en acceder al mercado de trabajo acerca de lo que pueden hacer para conseguir un empleo y prestamos atención a algunas de las medidas adoptadas para mejorar la calidad en el empleo, especialmente al establecimiento de incentivos y ayudas para la contratación de carácter indefinido y para la conversión de contratatos temporales en indefinidos, que permiten a quienes ya tienen un contrato de trabajo mejorar la calidad del mismo.
Con la finalidad de hacer realidad esta preocupación del ciudadano andaluz, en aras de la cultura de la calidad en el empleo en cuanto uno de los ejes estratégicos del VI Acuerdo de Concertación Social en Andalucía, se han puesto en marcha diversas medidas en relación con la reducción de la temporalidad y el incremento del empleo estable, así como con la reducción de la siniestralidad y el incremento de las condiciones de calidad en el trabajo
En este apartado informamos a las personas interesadas en acceder al mercado de trabajo acerca de lo que pueden hacer para conseguir un empleo y prestamos atención a algunas de las medidas adoptadas para mejorar la calidad en el empleo, especialmente al establecimiento de incentivos y ayudas para la contratación de carácter indefinido y para la conversión de contratatos temporales en indefinidos, que permiten a quienes ya tienen un contrato de trabajo mejorar la calidad del mismo.
Calidad en el empleo y trabajo autónomo
Estudio del trabajo autónomo desde la perspectiva de la calidad
El debate sobre calidad en el empleo no afecta exclusivamente en España a los trabajadores asalariados, por cuenta ajena o dependientes. Aunque es cierto que las preocupaciones sobre siniestralidad y temporalidad se plantearon en su momento en relación con este colectivo de trabajadores, lo cierto en que en los últimos años se ha extendido también al colectivo de trabajadores tradicionalmente calificados como autónomos. La constatación de los problemas a los que se enfrenta este colectivo, en cuanto a protección social, condiciones económicas y tratamiento fiscal; la identificación de las numerosas carencias del Derecho español en lo relativo a su regulación; y la percepción de lo extendido de esta figura en nuestra economía, con las grandes consecuencias sociales de esta situación, han producido una reacción de los colectivos de trabajadores autónomos, que se han organizado y movilizado para exigir mejoras en su condición económica y profesional.
Lo que es más importante: su posición en el mercado de trabajo y sus condiciones económicas y de empleo comienzan a ser analizadas también desde perspectivas cualitativas, que ya no se limitan al trabajo asalariado. Esto justifica su inclusión en este Portal, en el que se incluirán materiales para apoya este análisis cualitativo del empleo por cuenta propia.
Las reivindicaciones de los trabajadores autónomos se han traducido en los últimos años en una serie de iniciativas de distinto tipo, dirigidas a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo: creación de organizaciones profesionales, puesta en marcha de una Dirección General ad hoc en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Social, elaboración de distintos informes, presentación de propuestas de reordenación del marco regulador de esta forma de trabajo…
En estos momentos se acaba de presentar un Libro Blanco sobre Trabajo Autónomo, en el que se incluyen una serie de conclusiones y de propuestas que pueden traducirse en futuras reformas del Derecho español en este campo particular.
El debate sobre calidad en el empleo no afecta exclusivamente en España a los trabajadores asalariados, por cuenta ajena o dependientes. Aunque es cierto que las preocupaciones sobre siniestralidad y temporalidad se plantearon en su momento en relación con este colectivo de trabajadores, lo cierto en que en los últimos años se ha extendido también al colectivo de trabajadores tradicionalmente calificados como autónomos. La constatación de los problemas a los que se enfrenta este colectivo, en cuanto a protección social, condiciones económicas y tratamiento fiscal; la identificación de las numerosas carencias del Derecho español en lo relativo a su regulación; y la percepción de lo extendido de esta figura en nuestra economía, con las grandes consecuencias sociales de esta situación, han producido una reacción de los colectivos de trabajadores autónomos, que se han organizado y movilizado para exigir mejoras en su condición económica y profesional.
Lo que es más importante: su posición en el mercado de trabajo y sus condiciones económicas y de empleo comienzan a ser analizadas también desde perspectivas cualitativas, que ya no se limitan al trabajo asalariado. Esto justifica su inclusión en este Portal, en el que se incluirán materiales para apoya este análisis cualitativo del empleo por cuenta propia.
Las reivindicaciones de los trabajadores autónomos se han traducido en los últimos años en una serie de iniciativas de distinto tipo, dirigidas a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo: creación de organizaciones profesionales, puesta en marcha de una Dirección General ad hoc en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Social, elaboración de distintos informes, presentación de propuestas de reordenación del marco regulador de esta forma de trabajo…
En estos momentos se acaba de presentar un Libro Blanco sobre Trabajo Autónomo, en el que se incluyen una serie de conclusiones y de propuestas que pueden traducirse en futuras reformas del Derecho español en este campo particular.
Técnicas de búsqueda de empleo
Buscar trabajo tiene su método y sus reglas, muy diferentes de las que puedes conocer del mundo de los estudios. Si hasta ahora no las conocías, o no las habías puesto en práctica, es el momento de tenerlas bajo control para pasar a la acción.
Este esquema te puede ayudar:
Situación: Dónde estoy, con qué recursos cuento (conocimientos, tiempo, motivación, ...).
Objetivos: A dónde quiero llegar, qué quiero conseguir. Visualizarlo claramente te ayudará a motivarte y ponerte en marcha.
Medios: De qué me voy a servir para conseguir mi objetivo. Con acciones concretas y tiempos concretos. Quién me va a ayudar.
Evaluación: Cuándo voy a comprobar si sigo el camino correcto. Valora tanto la eficacia (conseguir resultados) como la eficiencia (usar los medios adecuados) y el empeño que has puesto.
La primera regla de oro es que se tiene que notar que buscas trabajo: no basta con decirlo, hay que demostrarlo día a día. Difunde que estás buscando trabajo, y márcate un horario para desarrollar tu estrategia.
La segunda regla es que debes dominar el producto que vas a vender: tú misma. Conócete, haz atractivas tus cualidades, fortalece tus puntos débiles y destaca tus puntos fuertes.
La tercera regla es conocer el funcionamiento del mercado laboral para meterte en él. Dicho de otra manera: "No se consigue lo que se merece, se consigue lo que se negocia". De nada sirve tener el mejor CV si no llega a las personas susceptibles de contratarte, o no sabes exponer adecuadamente tus méritos.
La cuarta regla fundamental es la perseverancia. Para que tu motivación y por lo tanto tus probabilidades de éxito no decaigan, hay varios puntos: busca trabajo en equipo, comparte información, diversifica tareas, no descuides tu estrategia, y valora los avances que vas consiguiendo.
Apóyate en los consejos que te pueden dar tanto quienes pasaron por lo mismo que tú como los que están también buscando trabajo.
Existen guías y cursos para mejorar tus técnicas de búsqueda de empleo, pero no olvides que de nada sirven si tú no las aplicas a tu manera para lograr tu objetivo.
De cada acción que lleves a cabo aprenderás algo, e irás mejorando tu técnica con el tiempo. Si ves que el tiempo pasa y no consigues ni siquiera acercarte a tu objetivo, repasa qué es lo que está fallando, y si debes y puedes modificar tu conducta.
Intenta siempre llegar hasta la persona que tiene capacidad de decisión: el responsable de RRHH en el caso en el que envíes tu CV, el responsable de orientación laboral en las oficinas en las que te inscribas, etc.
Tu autoestima es importante: cambia el enfoque y demuestra que son las empresas las que te necesitan a ti, pero dirígete a ellas de manera diferenciada. Primero recaba información sobre ellas, y luego hazles ver que tú eres la candidata ideal que encaja con lo que están buscando.
No te centres en una única vía de acceso al mercado laboral, y lleva control escrito de tus acciones para evitar tanto duplicidades como lagunas. Plantéatelo como un reto en el que cada dificultad es un escalón hacia el triunfo.
Este esquema te puede ayudar:
Situación: Dónde estoy, con qué recursos cuento (conocimientos, tiempo, motivación, ...).
Objetivos: A dónde quiero llegar, qué quiero conseguir. Visualizarlo claramente te ayudará a motivarte y ponerte en marcha.
Medios: De qué me voy a servir para conseguir mi objetivo. Con acciones concretas y tiempos concretos. Quién me va a ayudar.
Evaluación: Cuándo voy a comprobar si sigo el camino correcto. Valora tanto la eficacia (conseguir resultados) como la eficiencia (usar los medios adecuados) y el empeño que has puesto.
La primera regla de oro es que se tiene que notar que buscas trabajo: no basta con decirlo, hay que demostrarlo día a día. Difunde que estás buscando trabajo, y márcate un horario para desarrollar tu estrategia.
La segunda regla es que debes dominar el producto que vas a vender: tú misma. Conócete, haz atractivas tus cualidades, fortalece tus puntos débiles y destaca tus puntos fuertes.
La tercera regla es conocer el funcionamiento del mercado laboral para meterte en él. Dicho de otra manera: "No se consigue lo que se merece, se consigue lo que se negocia". De nada sirve tener el mejor CV si no llega a las personas susceptibles de contratarte, o no sabes exponer adecuadamente tus méritos.
La cuarta regla fundamental es la perseverancia. Para que tu motivación y por lo tanto tus probabilidades de éxito no decaigan, hay varios puntos: busca trabajo en equipo, comparte información, diversifica tareas, no descuides tu estrategia, y valora los avances que vas consiguiendo.
Apóyate en los consejos que te pueden dar tanto quienes pasaron por lo mismo que tú como los que están también buscando trabajo.
Existen guías y cursos para mejorar tus técnicas de búsqueda de empleo, pero no olvides que de nada sirven si tú no las aplicas a tu manera para lograr tu objetivo.
De cada acción que lleves a cabo aprenderás algo, e irás mejorando tu técnica con el tiempo. Si ves que el tiempo pasa y no consigues ni siquiera acercarte a tu objetivo, repasa qué es lo que está fallando, y si debes y puedes modificar tu conducta.
Intenta siempre llegar hasta la persona que tiene capacidad de decisión: el responsable de RRHH en el caso en el que envíes tu CV, el responsable de orientación laboral en las oficinas en las que te inscribas, etc.
Tu autoestima es importante: cambia el enfoque y demuestra que son las empresas las que te necesitan a ti, pero dirígete a ellas de manera diferenciada. Primero recaba información sobre ellas, y luego hazles ver que tú eres la candidata ideal que encaja con lo que están buscando.
No te centres en una única vía de acceso al mercado laboral, y lleva control escrito de tus acciones para evitar tanto duplicidades como lagunas. Plantéatelo como un reto en el que cada dificultad es un escalón hacia el triunfo.
Dónde buscar trabajo
* Oficinas del INEM. En cualquier trabajo te solicitarán la tarjeta de desempleado, y además los funcionarios y funcionarias del INEM te darán de alta en su base de datos.
* Red de conocidos y conocidas: sólo una pequeña parte de los puestos a cubrir se hacen públicos. La mayoría se cubren a través de gente conocida. Da a conocer que estás buscando trabajo, así te abres esa vía poco controlable pero muy importante y siempre actualizada.
* Sitios de orientación laboral (sindicatos, ayuntamientos, Universidad, ...). Te proporcionarán asistencia para cubrir tus lagunas formativas y te expondrán cuál es la situación del mercado de trabajo en tu entorno cercano, además de apuntarte a su bolsa de empleo.
* Cámaras de comercio y directorios empresariales. Allí hallarás direcciones para enviar tu carta de presentación y CV a las empresas del sector que elijas.
* La Fundación Universidad-Empresa publica anualmente la "Guía de las empresas que ofrecen Empleo".
* Empresas de selección de personal. También a ellas puedes dirigir tu autocandidatura (ofrecerte sin contestar una oferta específica) para los próximos procesos que les encarguen.
* Colegios profesionales. Suelen ofrecer el servicio de bolsa de empleo a las personas registradas.
* Anuncios en prensa. Permite acceder a las ofertas directas de las empresas, pero al ser públicos también habrá mayor número de candidatos.
* Empresas de Trabajo Temporal. Si bien los trabajos que encontrarás aquí no son definitivos, te pueden ayudar a aumentar tus ingresos y tu experiencia.
* Otras bolsas de empleo: dependientes de Asociaciones Estudiantiles, Fundaciones, Asociaciones de Discapacitados, Casas de la Mujer, Centros Educativos, Academias, Asociaciones de barrio, ...
* En los Boletines Oficiales encontrarás las convocatorias de oposiciones a nivel estatal, autonómico o local.
* El teletexto, la radio y la televisión (tanto estatal como local) también pueden mostrarte ofertas. Desconfía de los anuncios trampa: trabajos ofrecidos a través de líneas 906, o por los que tengas que pagar.
* Internet se ha convertido en una herramienta que permite buscar ofertas, publicar el CV, y mantenerte al día de las tendencias en cuanto a selección de personal.
* Red de conocidos y conocidas: sólo una pequeña parte de los puestos a cubrir se hacen públicos. La mayoría se cubren a través de gente conocida. Da a conocer que estás buscando trabajo, así te abres esa vía poco controlable pero muy importante y siempre actualizada.
* Sitios de orientación laboral (sindicatos, ayuntamientos, Universidad, ...). Te proporcionarán asistencia para cubrir tus lagunas formativas y te expondrán cuál es la situación del mercado de trabajo en tu entorno cercano, además de apuntarte a su bolsa de empleo.
* Cámaras de comercio y directorios empresariales. Allí hallarás direcciones para enviar tu carta de presentación y CV a las empresas del sector que elijas.
* La Fundación Universidad-Empresa publica anualmente la "Guía de las empresas que ofrecen Empleo".
* Empresas de selección de personal. También a ellas puedes dirigir tu autocandidatura (ofrecerte sin contestar una oferta específica) para los próximos procesos que les encarguen.
* Colegios profesionales. Suelen ofrecer el servicio de bolsa de empleo a las personas registradas.
* Anuncios en prensa. Permite acceder a las ofertas directas de las empresas, pero al ser públicos también habrá mayor número de candidatos.
* Empresas de Trabajo Temporal. Si bien los trabajos que encontrarás aquí no son definitivos, te pueden ayudar a aumentar tus ingresos y tu experiencia.
* Otras bolsas de empleo: dependientes de Asociaciones Estudiantiles, Fundaciones, Asociaciones de Discapacitados, Casas de la Mujer, Centros Educativos, Academias, Asociaciones de barrio, ...
* En los Boletines Oficiales encontrarás las convocatorias de oposiciones a nivel estatal, autonómico o local.
* El teletexto, la radio y la televisión (tanto estatal como local) también pueden mostrarte ofertas. Desconfía de los anuncios trampa: trabajos ofrecidos a través de líneas 906, o por los que tengas que pagar.
* Internet se ha convertido en una herramienta que permite buscar ofertas, publicar el CV, y mantenerte al día de las tendencias en cuanto a selección de personal.
El autoempleo
Esta opción no hay que llegar al agotar las otras vías, sino porque se tenga realmente vocación de emprender un negocio.
El autoempleo es crearte tú misma tu puesto de trabajo, sola o en compañía.
Eso supone mayor esfuerzo y compromiso, pero también mayor identificación con el trabajo y más satisfacciones personales.
Si decides elegir esta opción, para llevarlo a cabo necesitarás emplear todas tus cualidades empezando por la creatividad, siguiendo por la constancia, y acabando por la resistencia a la frustración.
Para comenzar debes tener una idea, que parta de una necesidad real, y con una demanda solvente capaz de comprar tu producto o pagar por tu servicio.
El plan de negocio te ayudará a plantearte cómo quieres que sea tu empresa en cada área: comercial, de producción, financiera, el organigrama, ...
Después tendrás que verificar la rentabilidad, poner precio a lo que necesitas, estimar ventas y gastos, y ver si salen las cuentas.
Para obtener financiación deberás presentar todo lo anterior eficazmente y transmitir a otras personas la ilusión por tu proyecto.
Por último, tendrás que iniciar los trámites de constitución para que tu empresa empiece a funcionar.
Existen servicios de orientación y asesoría en entidades públicas, sindicatos, organizaciones empresariales, y otros organismos.
El autoempleo es crearte tú misma tu puesto de trabajo, sola o en compañía.
Eso supone mayor esfuerzo y compromiso, pero también mayor identificación con el trabajo y más satisfacciones personales.
Si decides elegir esta opción, para llevarlo a cabo necesitarás emplear todas tus cualidades empezando por la creatividad, siguiendo por la constancia, y acabando por la resistencia a la frustración.
Para comenzar debes tener una idea, que parta de una necesidad real, y con una demanda solvente capaz de comprar tu producto o pagar por tu servicio.
El plan de negocio te ayudará a plantearte cómo quieres que sea tu empresa en cada área: comercial, de producción, financiera, el organigrama, ...
Después tendrás que verificar la rentabilidad, poner precio a lo que necesitas, estimar ventas y gastos, y ver si salen las cuentas.
Para obtener financiación deberás presentar todo lo anterior eficazmente y transmitir a otras personas la ilusión por tu proyecto.
Por último, tendrás que iniciar los trámites de constitución para que tu empresa empiece a funcionar.
Existen servicios de orientación y asesoría en entidades públicas, sindicatos, organizaciones empresariales, y otros organismos.
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